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nabij Piares, Faro (Portugal)

Día 2. Olhão - Armação de Pêra

El calor empezaba a apretar cuando salimos del camping con dirección Olhäo, por pabellones de conserveras llegamos hasta el puerto pesquero donde aun había algo de movimiento del desembarco mañanero. Un poco más adelante nos encontramos con el puerto deportivo, donde paramos a desayunar mientras disfrutábamos de las vistas desde la terraza del bonito centro comercial.

Tras coger fuerzas con un buen desayuno arrancamos de nuevo cruzamos varias salinas hasta llegar a Faro, donde entramos por una de las puertas de su antigua muralla. Recorriendo sus calles adoquinadas visitamos la plaza de la catedral y las calles de sus alrededores donde abundan los locales culturales. Dejando atrás la cultura nos dirigimos hacia el centro, donde por sus calles peatonales y más comerciales rebosaba de gente ya a esas horas de la mañana.

Llegando al puerto de Faro tuvimos la primera incidencia mecánica, que por suerte fue un simple pinchazo, tras repararlo rápidamente continuamos hacia la estación de tren, donde el track nos mandaba cruzar las vías por la estación, pero no lo vimos muy claro, por lo que intentamos buscar otra manera de cruzar y lo único que encontrábamos eran direcciones prohibidas y callejones sin salida. Tras un rato de callejear conseguimos cruzar las vías justo en el punto que empezaba de nuevo el bicicarril.

El bicicarril tenia pinta de estar recién hecho y cruzaba una zona de salinas muy bonita, donde pudimos ver a la gente extrayendo la sal a mano, como se ha venido haciendo desde hace cientos de años. Así llegamos hasta un puente en ruinas, donde la única alternativa era continuar por el camino de servicio del puente del tren, así que rápidamente cruzamos por él y continuamos hasta Montenegro, donde aprovechamos para avituallarnos en un supermercado.

Llegando al campus universitario nos salimos de la carretera para adentrándonos en un secarral donde el sonido de las cigarras y el polvo nos envolvía bajo un sol de justicia. Tras varios kilómetros cruzamos este bosque hasta llegar a una zona de urbanizaciones y campos de golf de superlujo, donde no parábamos de abrir la boca viendo los chalets, cochazos y resorts de superlujo con los que nos íbamos vamos cruzando.

El contraste que se podía ver de una acera a otra de la carretera era brutal, a un lado todo era todo seco y no se veía nada más que rastrojos y sin embargo al otro todo eran campos de golf, jardines de chalets donde todo era verde y el agua rebosaba en pequeños lagos y por fuentes ornamentales. Eso si para beber seguimos sin encontrar absolutamente nada.

Aprovechando una zona de sombra ajardinada junto a el lago de un campo de golf hicimos un descanso tirados sobre el césped aun húmedo y comer. Allí se estaba de autentico lujo y daban ganas de echarse una pequeña siesta pero había que seguir, así que poco a poco fuimos dejando atrás todo el lujo y las zonas verdes para adentrarnos de nuevo por las marismas hasta llegar a la playa de Forto Novo, donde no pudimos evitar hacer otra parada en un chiringuito ajardinado donde nos tomamos unos refrescos mientras escuchábamos música en vivo, y donde poco faltó para que nos pusiéramos los bañadores y nos diéramos un baño en la piscina que tenia el local.

Continuando por el paseo de la playa y la típicas calles turísticas cruzamos Quarteira hasta encontrar de nuevo el bicicarril. Por un bonito parque encontramos por fin un par de fuentes, y que serian al final las dos únicas fuentes que íbamos a encontrar en todo el recorrido. El bicicarril nos llevó hasta Rrocha Baixinha, donde empezaba una playa que se perdía en el horizonte y por donde nosotros cogimos el camino paralelo a la linea de playa que termino saliendo a una zona de hoteles y pequeñas urbanizaciones.
De nuevo tuvimos que hacer un alto, Sonia llevaba un rato quejándose de la rodilla y ya no aguanta más, así que paramos a echar un ojo a la cala de la zapatilla, ya que la altura del sillín aparentemente se veía correcta, Así que con un poco de paciencia y la multiherramienta modificamos la posición de la cala hasta una posición que parecía más correcta y probamos a continuar....y Premio!! Por suerte acertamos a la primera y los dolores desaparecieron rápidamente.

Un poco perdidos por el tráfico de las avenidas llegamos a Albufeira, donde conseguimos bajar hasta la zona antigua y más turística, donde paseamos entre el bullicio de la gente y visitando una pequeña exposición de figuras de arena en había expuesta en la calle. De vuelta al bicicarril continuamos hacia las afueras haciendo una parada en un mirador desde donde se tenia unas bonitas panorámicas de Albufeira a un lado y de la entrada al puerto al otro.

Este pequeño barrio frente a el puerto deportivo tenia unos coloridos apartamentos que me recordaban a la antigua serie de Miami Vice y sus colores pastelones. Dejando atrás el lujo nos volvimos a adentrar por caminos hasta llegar a la playa Dos Salgados, donde el bicicarril cruzaba por un larguísimo puente de madera que separaba a un lado la playa y otra la laguna donde los pelícanos de Miami Vice asustados iniciaban el vuelo a nuestro paso.

Finalmente llegamos hasta Armação de Pêra, donde encontramos el camping en la misma entrada del pueblo y dimos por finalizada la etapa por ese día, Hora de rehidratarse con unas buenas Canecas, ducharse y visitar el pueblo, donde disfrutamos de una cena con la rica comida portuguesa.

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Camping Olhao

Sacred architecture

Catedral de Faro

panoramisch

Mirador Albufeira

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Parque de Campismo de Armação de Pêra

http://www.camping-armacao-pera.com

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