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85,07 km

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nabij Aldeia da Tor, Faro (Portugal)

Segunda etapa de la ruta por el Algarve. Como es obvio, al GPS se le fue la olla en las inmediaciones de Silves, puesto que no hay ningún lugar por debajo del nivel del mar.

Salimos desde Monte Figuiera hacia Salir, la población más cercana, por una ancha carretera. Los dos primeros kilómetros de subida vienen bien para calentar, además de ofrecernos una bonita vista de los montes circundantes, con abundante vegetación mediterránea. En Salir, visitamos el mirador que hay junto a la iglesia y las ruinas del castillo, aunque también era posible circunvalar la población por la misma carretera por la que veníamos.

Interceptamos la N124, que nos conducirá en dirección oeste hasta más allá de Silves, pasando por Benafim (impresionante encina junto a la carretera), Alte y Messines. El paisaje va cambiando paulatinamente y (por desgracia) el bosque mediterráneo se transforma en plantaciones de naranjos. Desde Messines hasta Silves, la carretera es más estrecha y tiene más tráfico, por lo que debemos extremar las precauciones.

Tras la parada de rigor en Silves para comer (el pueblo bien merece una visita, para quien no lo conozca: calles empedradas, castillo, ...), proseguimos junto al río Odelouca y las marismas hasta encontrar un repechete que nos servirá como aviso de lo que nos espera. Bajamos hasta encontrar la N266 y giramos a la derecha, hacia el norte. Pronto, veremos en lontananza el destino del día: la sierra de Monchique y, más en concreto, su cumbre, el pico Foîa.

La carretera, en principio bastante llana, va picando hacia arriba de forma progresiva y, antes de Caldas de Monchique, los repechos ya son notables. El balneario merece una visita y es un posible lugar para pernoctar. Proseguimos la ruta ascendiendo por curvas cerradas, siempre atentos al tráfico y al precioso bosque mediterráneo que nos vuelve a rodear, con grandes bloques de granito y alcornoques que van ganando en diámetro y altura conforme nos acercamos a Monchique. Al entrar a la población, ya vemos los carteles que nos indican la carretera de subida a Foîa. Proseguimos ascendiendo hasta la plaza principal, donde giramos 180º y afrontamos los repechos más duros del día, dentro y, especialmente, justo al salir del pueblo. Aproximadamente un kilómetros después de salir de Monchique, hay un cruce con un restaurante muy recomendable (O Luar da Foîa). Si bajamos por el caminillo, encontraremos un alojamiento carete, pero precioso (Vila Foîa), que recomendamos para quien se lo pueda permitir.

Seguimos ascendiendo por un bosque que alterna los alcornoques con especies silvícolas como los pinos y los eucaliptos. La cuesta es bastante constante y va minando las fuerzas poco a poco. En los últimos dos kilómetros de subida, los árboles desaparecen y dejan paso a vegetación esteparia. Tras una curva a la derecha, por fin divisamos las antenas de la cima y las últimas rampas.

Arriba, las antenas afean el entorno, pero la vista de la costa y del bosque que se extienden hacia el sur abarca muchos kilómetros (si la bruma lo permite). Al norte, las interminables llanuras del Alentejo.

Para encontrar alojamiento, es necesario descender hacia Monchique de nuevo.
boom

Benafim: encina gigante

piek

Cumbre de Foia

Kruispunt

Monchique: cruce hacia Vila Foia

Burcht

Salir

Burcht

Silves

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