Coördinaten 9034

Geüpload 12 juli 2015

  • Score

     
  • Informatie

     
  • Gemakkelijk te volgen

     
  • Omgeving

     
-
-
2.433 m
-6 m
0
409
817
1.634,0 km

3051 maal bekeken, 28 maal gedownload

nabij Gómez Rodríguez, Santander (Republic of Colombia)

Dicen que cuando algo se hace esperar, es mejor, más valorado y apreciable. Las circunstancias de la vida me hacía hablar una y otra vez de este sueño, señalando en el mapa, trazando rutas y esperando el momento para poder zarpar. Me estaba enfrentando al peor reto de mi vida, que era acompañar a mi madre en sus últimos años de vida.

Lo haría mil veces, sin dudarlo, lo haría una y otra vez, pues son lugares y gente mágicos y cuando llega el momento, sólo se siente agradecimiento y un constante baile de insectos en el estómago.

La Ruta de mi viaje, 26 amaneceres, más de 1600 kilómetros de alegría y sufrimiento, desde Floridablanca, pasando por Girón con la sonrisa de mis lindas sobrinas y el apoyo de mi hermano Mauricio, llego a la montaña hasta Norte de Santander, tramos con calor muy duros, diferente a lo que pensaba, luego de sobrevivir al frenesí de motocicletas de Girón en la madrugada y pasar sin contratiempo el peligroso norte de Bucaramanga. Por un momento la sed, el dolor en las piernas y la implacable canícula me hicieron llegar a pensar en renunciar y regresar a la ciudad bonita, que no se de donde saca este apelativo, pero escucho mi nombre desde atrás de alguien que viene en una moto, era un amigo de Wikiloc quien me animó a continuar y me admiraba por todos los viajes que había hecho, fue de los primeros personajes que he conocido que no solo aparecen, sino que tienen la especial misión de apoyar este viaje en gran medida, que impulsan sin saberlo, más que la fuerza propia o una brisa de frescura, que en esas montañas, era un acontecimiento. En la Esperanza donde paso la noche, siendo una población anterior a San Alberto, donde estaba planeado llegar este primer día, conozco a una linda muchacha que me hacía el millón de preguntas por mi viaje y el porqué de mi locura y al día siguiente comienza la hermosa planicie del Cesar, las garzas y las aves de rapiña que vuelan sobre mi. En San Martín al almorzar conozco a una hermosa mujer quien al hablarme e incluso al tomarse una foto conmigo, me anima también a seguir. Aguachica me espera para dormir y comienzo a vivir la cultura costeña. Unos muchachos en el otro carril, me hacen desistir de mi idea de acampar por estas latitudes, ya que perseguían a una mujer con cuchillo en mano para robarla, solamente llegar directo al hotel, aunque eso no me robe las ganas de devorar sus calles a pie, y saborear la nocturna cultura de ese poblado. Salgo tarde en la mañana, pero vivo los primeros gestos de apoyo de la gente. Los obreros de la ruta quienes estaban por terminar un tramo de vía, después de gritarme, "vamos Colombia", me invitan a almorzar, me llenan las botellas de agua helada e incluso suero oral y me dan la oportunidad única de ser la primera persona distinta a ellos que inaugure y aproveche esta vía, pasando por ella. Al son de cultivos de palma y vallenatos circundantes, antes de llegar a la Mata, un sector después de Aguachica, mis maletas se besan con la rueda trasera, destrozando los soportes, haciendo que las mismas caigan y me quedo torpemente por horas tratando de arreglar todo, bajo un sol abrazador. Justo antes de insolarme, cuento con la ayuda de un señor que vende agua y refrescos a quien casi le acabo la mercancía por la gratitud y por haber permanecido casi hasta el sofoco, a rayo directo solar. Para evitar que los soportes se vuelvan a romper, en un taller, dos conductores de volqueta, llenos de una mezcla de sudor y grasa, que combinaba fielmente con su cara de pocos amigos, me arreglan la parrilla añadiendo dos varillas para separar la rueda de los soportes y al momento de preguntarles cuanto cuesta el arreglo, me dice uno de ellos, "Esto es pa´ que veas que aún hay gente de buen corazón", salgo de allí sorprendido en buen sentido, dando fuerza a mi convicción de no creer en apariencias. La carretera me brinda más revanchas con cada kilómetro y en El Burro, antes de Pailitas, unos ciclistas me ven pedalear en sentido contrario y cambian su ruta para acompañarme. Estaba honrado por este gesto ya que un chico de la selección Colombia juvenil de ciclismo estaba en ese lote, que me acompañó a Pailitas y mientras me deslumbraba ya caída la tarde con la belleza del lugar y de sus mujeres, decido continuar hasta Curumaní sin importarme la noche que me brindaba alivio en ausencia del astro rey. Fue placentero llegar en la penumbra a Curumaní al son de las cigarras, las ranas y toda la fauna sonora de la ciénaga de la Zapatosa, que aunque escasamente la disfrute de vista, gracias a la luna llena, si he gozado de un concierto de sus habitantes que deleitaba mi escuchar. Quedarme y conocer su gente, sus frituras y la sonrisa de una muchacha, Curumaní me brindó nuevas amistades, la visita a un museo indígena, un baile y hasta una clase de aeróbicos. Al cabo de tres días me dirijo al norte como esclavo del viento que me empuja y conozco al primer viajero en bicicleta que va en sentido contrario, poco después de mi único pinchazo del viaje, el cual me dio bastante trabajo. Era un argentino a quien saludo con una manzana en la mano, sin inmutarme con su apariencia casi degenerada en el abandono que lleva un ciclista con tantos pedalazos a cuestas, rodando desde Alaska hasta su patria en el sur, la Patagonia te espera amigo. Al detenerme y tomar una foto al píe de la sierra, mi descarrilador se rompe diciendo no más, llego caminando a Caracolí en el Cesar, una población de plaza pobre y pequeña pero corazón gigante, acampando en sus pastos húmedos, en la casa de Edwin, quien me acoge con su familia, que me deja instalar la carpa frente a su casa, mientras veía los partidos de fútbol y escuchaba la algarabía de la gente con las fiestas del pueblo, no iba a tener mucha paz esa noche para descansar y al día siguiente después de intentar sin éxito con el padre de Edwin, arreglar el desviador de la cadena, me devuelvo en un Dacia viejo a Bosconía, la horrible villa donde el calor iguala en intensidad a su bullicio y suciedad, para reparar mi doliente bicicleta, la que después de ser cambiada la pieza con problemas, me dice el mecánico "te va a valer menos la bici pero con esto llegas hasta Bogotá mi hermano" allí recordé al gran Salva Rodriguez, quien se las arreglaba de forma mas audaz mientras atravesaba África Occidental con su galeón roto, pero con la voluntad y fuerza de un millón de trenes, ran enseñanza que hace ver mi problema, como un juego de niños. Luego de diez kilómetros falla de nuevo la bicicleta, ahora eran los engranajes, llegando al valle de Upar en un camión que el ejército paró por mi, en un lugar llamado la Boca del Zorro, siendo de no muy buena reputación por los asaltos de grupos armados.Ese viejo armatoste lleno de sueños, brazos de reina y pan de caña, con el personaje pintoresco y gordo como mi padre gritando su llegada con alegría a todo el mundo como lo hacía mi viejo sacando la cabeza por la ventana de su vieja máquina. Ellos me dejan frente al taller de bicicletas más grande del Valle y allí recibo la noticia, no siendo el desviador sino los engranajes del grupo que también fallaron, todo en un sólo día, el mecánico de Bosconia, tenía razón, hasta el día de hoy, más de un año después, sigo con el mismo desviador. Era tarde ya y al cambiar todo el grupo veo un afiche de un club de ciclomontañismo cuyo nombre me era familiar, pues años atrás planeando este viaje me contacto con ellos para saber como ascender al pueblo sagrado indígena de los Arwakos. Conozco las amistades que me cambian el viaje para bien, pues puedo dormir en Valledupar en un edificio en construcción donde su protector, de los mejores ciclo montañistas que he visto, miembro del club Nabusimake me deja pernoctar. Temprano en la mañana comienza lo mejor de esta travesía, con un arroz y menudencias envuelto todo en hojas de plátano y chicha como desayuno, me voy a Pueblo Bello Cesar a quedarme asombrado por mis primeros contactos con los hermanos mayores los Arwakos y por quedarme en una hacienda cafetera llamada Villa Elena, donde me sentía como en el Eje. Era la primera vez desde el primer día que no saboreaba el ascenso a la montaña. Luego de una trocha inverosímil, con cráteres de metros de hondo y grietas de barro imposibles, llego a Nabusimake, le saludo con un DUZANI AZI MEZANO (buen día y muy feliz de conocerle) y me voy con un DUNI (gracias) capital de la Nación Arwaka, ciudad donde nace el sol, maravilloso cobijo bajo un cielo puro y estrellado, descanso del calor de la costa en las faldas de la Sierra Nevada y mi alma sonríe. Casi no puedo dejar sus aguas cristalinas, sus gentes vestidas de blanco mascando el poporo o sonriendo mostrando sus cabellos y sus profundos ojos negros y el abrazo de la niña que allí conocí, bajo esas estrellas, las mismas que no se ven en otras partes pero que están allí. regreso a Valledupar con la bendición de los Mamos y Cabildos, para ir en travesía, la más dura jornada del viaje desde el Valle a Riohacha ya con la bici bien ajustada y atendida, ciento ochenta kilómetros por un camino de herradura como si fuese un río sin agua, con piedras sueltas, barro y mucho asenso pero con la compañía de mis amigos ciclomontañistas de Valledupar, Jesus y Anibal, quienes querían llegar temprano a Riohacha por que sus amores allí les esperaban. La capital guajira me recibe casi muerto, aunque el almuerzo de armadillo y los mamoncillos que encontramos en el suelo durante buena parte del asenso pedregoso, me reaniman un poco cinco horas antes de allí llegar. Pasaron 20 años sin ver el mar y a penas podía olerlo, pero era de noche y estábamos exhaustos, que ni el delicioso cazón de Tiburón preparado por la bella esposa de Jesus, logró quitarnos el cansacio de encima, había que esperar unas horas más para ver el mar que aparece al día siguiente después de pedalear pocas calles. Mar por fin, con su aroma y sus colores que se funden con el cielo en el horizonte, le saboreo tan dulce como la victoria. Me sorprende como Ginna, la esposa de Jesus, me recomienda un libro que ha hecho de mi una persona que sigue sus sueños, "El Secreto", un cliché de la literatura motivacional, que al final después de apreciarlo, he visto como todo lo que allí reza, es verídico y sincero. me gustan estas casualidades de la vida, que me dan una sensación inigualable y sorpresiva. La alta Guajira me espera con su gente Wayuu magnífica como sacada de un cuento, Amaia Pía (Hola Guajira) sus arenas desérticas, su comida exquisita como el Cazón de tiburón, los cócteles de mariscos, langosta y el Frichi, grandioso manjar del chivo wayuu, playas de mar inmóvil y transparente que brilla en la noche cuando le acaricias. En el cabo de la Vela disfruto de buena compañía y el sabor de los besos de la brisa, que canta misteriosa, estaba feliz en aquel lugar tan distante, tan inmensamente septentrional, el fin de Colombia continental, no había más lugar al norte sino el mar, hasta el silencio allí era distinto, era mejor. Sus arenas rojizas y las lobas, pequeñas saurias reptiles de un azul plateado que deslumbra, el sonido de las olas que contrastan con el azul turquesa del mar. Este es uno de esos lugares a los que se jura regresar. Regresando a Riohacha y allí bajo abrazos me despido con esperanza de alegría de mis amigos con quienes me conocí en Valledupar y sus familias. Salgo de Riohacha al amanecer y llego al medio día a Palomino cuya hermosa playa me muestra con sorpresa a la linda dama española que con su amistad me acompañó en el Cabo, me despido de la tierra Wayuu y saliendo de la Guajira me encuentro con un amigo de la cultura Motilon, que se enoja por que un conductor de camión, arranca unas hojas de su planta de coca o hayo, que hay frente a su casa para mostrarme la planta. Yo para evitar problemas le hecho toda mi agua de la botella a la planta para pagar el daño que hizo el conductor y le doy una manilla Wayuu a mi amigo motilón para reparar un poco el daño a su planta. Voy al Tayrona pero he de llegar tarde y debo resguardarme en una cabaña cercana de un señor paisa, muy amigable que me permite guardar la bicicleta y me brinda consejos para entrar al parque, llevando solo lo necesario y comida, pues allí es costosa. Camino feliz por horas entre sus selvas escondiéndome del sol y viendo las playas de belleza inverosímil al final del trayecto.

Allí, mientras veo los pequeños micos danzar entre árboles que me cobijan del sol, entre barrizales que pisotean los caballos y playas de arena blanca, le veo divisando el mar. María, a quien vi tomando el sol también en Palomino y a quien le pedimos una fotografía para eternizar el reencuentro con mi amiga española, se le hacen lluvia los ojos cuando le digo mi historia de escape y mis planes a un futuro próximo de visitar la quinta de San Pedro y estar donde alguna vez estuvo ella con mi padre, el gran amor de mi vida, mi mamá. nos conocemos, cenamos y nos divertimos contando historias de mi viaje y el suyo que no tiene gran emoción, pues salta de su oficina a un avión y ahí está en una playa como la de Cabo San Juan que le hizo un telúrico palpitar de alegre emoción al verla por primera vez. Bromeamos con amigos de Nueva Zelanda e Inglaterra, quienes solo ponen atención a mis historias de viaje, tanto las de China como las de la bicicleta y cuando les pregunto por sus historias, es lo mismo que María, no hay mucha emoción que contar. Después de ver sus caras de emoción al ver mis fotos y escuchar o reir con mis cuentos, nos despedimos con una promesa nunca cumplida de vernos la mañana siguiente. Nunca más los volví a ver.

María me dice que no me vaya, y con ese quédate me rompe el corazón, pues mi presupuesto no aguantaba más ese bello pero turístico parque. A lo que vinimos, a conocer este norte que me atrapa y me falta aun mucho por recorrer, debía continuar a Santa Marta.
Allí y por favor no se rían, aprendo a nadar y vuelo bajo el mar mientras los peces y erizos se burlan de mi. La amable señora Denis me recibe en su casa mientras se desahoga de la muerte de su marido e hijo hace apenas pocas lunas y allí en la quinta de San Pedro con profunda nostalgia y alegría he sabido que mis padres caminaban felices por allí. Ya sin tener como tomar fotografías, por la pérdida de mi cámara en el parque al dejarla abandonada en una hamaca, conozco gente y le pido que me tomen una foto, nada ha de detenerme. Barranquilla y su llegada me aterran por que me advierten que no pase el puente luego de las tres de la tarde y llego a las cuatro y media pero voy con la fuerza que me da un róbalo entero y dos aguas de panela que había disfrutado en mi paso por la gran ciénaga grande, donde al mirar a mi derecha, me acompañaba el mar y a mi siniestra, el gran espejo de agua dulce donde fallecía el Magdalena. Paso ese terrorífico Pumarejo que cobija el río más grande de mi país, pero con temor, a una velocidad mayor a la de siempre, presencio la inmundicia más terrible y peligrosa. nauseabunda calle llena de vicio y miseria que al final termina con peligro pues trataban de abalanzarse sobre mi pero voy con Dios y una varilla terciada a mi espalda que espantaba las manos sucias empuñando cuchillos oxidados mientras oraba para que el semáforo no me haga parar. Barranquilla se disculpa y retracta con la amabilidad de las gentes que allí me reciben y emprendo mis últimos kilómetros hasta la heroica donde me impacto con la belleza de sus murallas mientras el sol las pinta de atardecer. Recuerdo que quedo boquiabierto con el paso de una mujer muy joven por una sebra y al detenerme me sonríe y me da las gracias, esa era mi bienvenida a la Heroica, paralela a un atardecer, donde el sol tímida pero impresionantemente se oculta tras el mar. Poco después esperando en un pequeño parque atiborrado de faroles y bancas, mientras espero a mi amigo donde pasaría la noche, la veo de nuevo y le digo, no me des las gracias nunca más, el agradecido soy yo por haberte cruzado en mi camino y es cuando recibo de nuevo esa sonrisa mientras se aleja para nunca más volverla a ver. La ciudad bohemia y de increíble belleza en su parte histórica, donde su encanto hace que las reinas olviden quien era Nelson Mandela y el hambre se sirve como plato típico en muchas mesas. El recorrido por la zona amurallada de noche es ideal, subo al cerro de la Popa y evoco de nuevo a mi padre, mientras veía la campana que con él siendo un niño admiraba. Sus jugos de frutales de otro planeta y las lindas mujeres morenas que en su cabeza vendían esos mismos manjares, el recorrido por la torre del reloj y el pasillo de los dulces, Viaje maravilloso, viaje que hace que no sea yo el mismo que comienza, soy otro soy más feliz.
Sacred architecture

GIRÓN SANTANDER

refuge

DÍA 1 LA ESPERANZA NORTE DE SANTANDER

refuge

DÍA 2 AGUACHICA CESAR

refuge

DÍA 3 CURUMANÍ CESAR

camping

DÍA 4 CARACOLÍ CESAR

refuge

DÍA 5 VALLEDUPAR, CESAR

refuge

DÍA 8 PUEBLO BELLO CESAR

piek

DÍA 9 NABUSIMAKE, TIERRA DONDE NACE EL SOL, CESAR/MAGDALENA

El pueblo Arwako es un regalo de buenas costumbres, respeto y sabiduría al mundo. Duní Duní bukava Nabusimake. Gracias hermosa Nabusimake, ciudad donde nace el sol. Sierra Nevada de Santa Marta.
refuge

DÍA 11 VALLEDUPAR CESAR

boom

NORTE DEL CESAR Y BAJA GUAJIRA

Strand

DÍA 14 RIOHACHA GUAJIRA

Strand

RIOHACHA Y PLAYA DE MAYAPO, GUAJIRA

panoramisch

DESIERTO DE LA ALTA GUAJIRA

panoramisch

CABO DE LA VELA GUAJIRA

camping

DÍA 16 CABO DE LA VELA GUAJIRA

La Guajira es maravillosa, pero esta palabra es un corto adjetivo para describirla......supuestamente es peligrosa y salvaje pero es una tierra bendita aunque con muchas necesidades. En su capital no hay acueducto, sus cielos son bordados de oro y sus mares turquesa. El mar del cabo de la Vela es increíblemente tranquilo, translúcido y tibio, los vientos danzan provocando un sonido maravilloso y misterioso, las caras de las mujeres pintadas sonríen a mi paso. Gracias Guajira que tierra espectacular, gracias Pueblo Wayuu JAONASHTAYÁ
Strand

PLAYA DE PALOMINO, LA GUAJIRA

Waypoint

MAGDALENA

Dejando la Guajira y llegando al PNN Tayrona, me he sentido muy feliz rodando entre bananeras y el mar ahora a mi derecha, yendo hacia santa Marta con mi bici. El PNN es un lugar increíble pero inseguro por que uno no puede descuidarse, a pesar que hay mucha policía...es lo irónico....se camina por varias horas hasta encontrar las playas mas hermosas que tu hayas visto. Ahora en una ciudad en la que llevo dos días, me quedaré hasta mañana disfrutando de un mar delicioso y maravillosa brisa. Donde me hospedo no me dicen señor sino mijo, por que una señora en el barrio la Bolivariana, me ha abierto las puertas de su casa...ella tenía un hijo que ha muerto en un accidente de moto. Mañana a la arenosa y luego llega la meta del viaje aunque para mi esta ciudad de Santa Marta es un paraíso grandioso...aquí mis padres vivieron la felicidad y los recuerdo por cada calle y lugar por lo que ellos estuvieron sonrientes
Vogelen spot

PARQUE NATURAL NACIONAL TAYRONA, MAGDALENA

panoramisch

DÍA 21 SANTA MARTA, MAGDALENA

Santa Marta, la ciudad del amor de mis padres....hoy nadé en el mar de Rodadero, hasta dos horas después que el sol se fuera en una fiesta de colores, mientras veo la menguante en el cielo en escorpio, la sal en los oídos, el dulce en el alma, aquí llego en bicicleta desde Santander y me voy en bicicleta, Gracias Santa Marta, por mostrarme tu traje de gala y noche de lentejuelas, desde la Ciruma para abandonar Rodadero, la música en la playa, el agua de coco, el buceo sin saber nadar y ahora me atrevo y es como volar en otro mundo, es la primera vez en mi viaje que dejo una ciudad con tristeza y esta no se me quita al llegar al siguiente destino. Gracias Santa Marta.
refuge

DÍA 22 BARRANQUILLA, ATLÁNTICO

Barranquilla es una amalgama de basuras, vicio, buena música, gente haciendo deporte y la amabilidad de la familia que me ha recibido. La arquitectura de las iglesias y edificios públicos es tan interesante como decadente. Llego a esta ciudad después de pedalear atravesando el mágico lugar donde la Ciénaga Grande, se besa con el mar, haciendo que sus aguas dulces y saladas se entre mezclen para crear una refrescante y eclosionante alegría, gracias a sus mangles. He comido un róbalo con arroz de lisa, como me gusta, económico y delicioso, pero este lugar ya no solo huele a brisa, sino a bóxer, a vicio, por algunos de sus más jóvenes pobladores. Me advierten que no llegue después de las tres de la tarde a Barranquilla, por que debo pasar por la calle catorce y el centro, que es una podredumbre total, corroída por las drogas y la delincuencia. Son las cuatro cuando voy a cruzar el gran puente sobre el Magdalena y con mi manubrio de emergencia como arma terciado a la espalda, mi cadencia de pedaleo aumenta de forma acelerada como nunca. Todos me dicen en la calle que no me atreva, pero lo hago cuando una señora humilde me dice que voy con Dios y así llego a la estatua del Joe, donde es más seguro incluso respirar y a la casa de la familia que aquí en la Arenosa me acoge.
Waypoint

ATLÁNTICO

panoramisch

DÍA FINAL CARTAGENA DE INDIAS, BOLIVAR COLOMBIA

♪♫...y no me digan pooooobre, por ir viajando asiiiiiii♪♫, noooo ven que estoy contentooooo, no ven que voy feliizzzzzz ♪♫♫♪♫♪♫ ¿Recuerdan que les dije por acá que quería ir donde la China más linda y luego donde las indias? Bueno ya lo cumplí, luego de ir a China y disfrutar esa maravillosa cultura ahora estuve hace poco en la ciudad de las indias. Cartagena es indescriptible, bohemia, paupérrima, ultrajada urbe de corte ambiguo, donde pasas de una cuadra de lujos a una de desolación y hambre, pero es maravillosa y aquí evoco a mi padre con quien iba de la mano, a mi tía Ceci que me daba besos dulces y dulces de coco y a mi tío Reynaldo que me sonreía como hasta hoy por que le gustaba el mar con mi tía Delfinita y sus hijos. Es hermoso haber estado allí. Ahora termina mi viaje regresando en bus doble piso, pasando por donde he ido en bici y además por Caldas y Tolima y ya estoy en casa, luego de disfrutar, sonreír y sufrir, atravesando desiertos, montañas, ríos, playas, selvas, ciudades, pueblos, ciénagas y mucha mucha alegría.... extrañaba mi PUENTE NACIONAL .....SOYYYY FELIZ

13 commentaren

  • Foto van Wbeimar MG

    Wbeimar MG 29-dec-2015

    Qué buena historia! ...Te felicito por el recorrido! ...Espero poder hacerlo algún día! Saludos!!!

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 31-dec-2015

    Espero que lo haga y tenga su propia historia, muchas gracias por el comentario, la mejor y más poderosa fuerza es la voluntad, no hay nada que temer y es una experiencia inolvidable y placentera. Felicitaciones por su página de viajeros pues allí estoy encontrando información muy buena para mi primer viaje al nevado del Cocuy.

  • Foto van Oscar Upegui

    Oscar Upegui 12-nov-2017

    Una muy buena travesia, DXMARIUS, Felicitaciones por compartir este buen trazado, cargado de buenas fotos y una muy buena crónica.
    Saludos Compañero.

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 12-nov-2017

    Gracias amigo, no recordaba a qué ruta me refería en la crónica por Santander. Este es uno de los mejores viajes en general que hecho en mi vida

  • Foto van Juanito Dazza

    Juanito Dazza 4-jul-2018

    hermosa historia... mis sinceras felicitaciones desde Valledupar, por tremenda osadía.. el dia que quieras hacer algo similar por estas tierras cuenta conmigo , y te lo digo en serio... un abrazo respetuoso para ti. 3183849182

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 5-jul-2018

    Muchas gracias amigo, en El Valle el viaje resucitó pues kilómetros antes en Boca del Zorro quedé varado y en El Valle me tendieron la mano. Muchas gracias y por su puesto, debo conocer mejor la cuidad y repetir el mejor viaje que tuve en mi vida.

  • Foto van Mario Alvarez

    Mario Alvarez 17-apr-2019

    Hola ....

    Te saluda Mario Álvarez .. quien te saludara cuando hiciste esta travesía en el playón (el de la moto).

    Amigo Quiero viajar desde Girón hasta Cartagena .... Pero quiero hacerla en la menor cantidad de días posibles (por la familia), no tengo auto y la idea es poder compartir con ellos la mayor cantidad de tiempo con mi familia (soy de Cartagena, mis padres y gran parte de mis familiares viven allá y hemos decidido junto a mi esposa este año visitarlos)..

    Llevo entrenando juicios hace un poco más de 1 año (con mi bici de montaña rin 27.5 gama media) mi fondo está como en 140 Km - 160 Km o más o menos 7 horas andando, generalmente con desniveles positivos de 2000 o mas, el detalle es que suelo salir largo una vez a la semana (sábado o domingo) y nunca salgo con equipaje o maletas (todo lo compro por el camino, solo el gua del tarro de la bici), ahora hago ejercicio 3 o 4 veces por semana, tratando de dejar un día de descanso entre entrenamientos ....

    Tenía pensado hacer la ruta en 4 dias.
    1 dia: Girón - Aguachica (175 Km) (terreno motañoso y plano)
    2 día: Aguachica - Bosconia (215 Km) (terreno plano)
    3 día: Bosconia - Santa Marta ( 160 m) (terreno plano)
    4 día: Santa Marta - Cartagena (236 Km) (terreno plano)

    ¿Qué consejos y sugerencias generales me das sobre este viaje?
    ¿Qué me recomiendas llevar de peso que sea obligatorio?

    Tengo pensado hacer este viaje finalizando julio y quiero afinar mi entrenamiento pensando en el viaje ¿Qué me aconsejas?



  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 24-apr-2019

    Hola amigo por supuesto que me acuerdo de nuestro encuentro al inicio de mi viaje el cual agradezco mucho porque me impulsó a continuar.

    Yo pienso que con ese entrenamiento podrás llegar a Cartagena en los días planeados pero es importante contar con un poquito más de tiempo por cualquier eventualidad que pueda suceder como mecánica o personal.

    En cuanto a los elementos para llevar siempre va a ser necesario llevar lo básico de herramientas para la cadena los pinchazos y todo lo referente a lubricación de la bicicleta.

    No estaría mal llevar un neumático de repuesto una muda más de ropa para ciclismo y una muda de ropa para cuando no se esté montando, elementos de aseo personal, algunos pequeños alimentos de reserva co chocolates, cereal entre otros y lo más importante llevar uno o dos analgésicos crema número cuatro un trozo de Gaza y esparadrapo.

    Al igual llevar protección solar y mucha voluntad para poder culminar el recorrido.

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 24-apr-2019

    Amigo Mario, todo esto se puede llevar en un pequeño morral bien empacado bien impermeabilizado decir todo en bolsas y si de pronto lastimó mucho la espalda se puede con una parrilla llevar en la parte trasera.

    Si no tiene alforjas, yo le prestaría las mías para que hiciera el viaje y con eso la carga del equipaje es más cómoda

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 24-apr-2019

    Me alegra mucho que vayas hacer ese viaje porque es algo muy útil para uno como persona poder viajar y descubrir los lugares de una manera diferente además que es bueno para reflexionar sobre uno mismo y para disfrutar mejor de la vida entonces cualquier cosa que necesite me va diciendo y con mucho gusto a la orden mi número es 3134630370 para watsap

  • Foto van Wbeimar MG

    Wbeimar MG 24-apr-2019

    Señores... ¡Ustedes me estàn antojando fuertemente de tomar mi bicicleta en vacaciones y arrancar de Medellìn, tomar San Alberto, Aguachica y el resto es historia! Saludos!

  • Foto van DXMARIUS

    DXMARIUS 25-apr-2019

    Wbeimar MG, hay que hacerlo porque he viajado a muchas partes incluso al otro lado del mundo pero nada supera un viaje en bicicleta a la costa

  • Foto van Mario Alvarez

    Mario Alvarez 25-apr-2019

    gracias hermano !!! pronto me estaré comunicando contigo !!!