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Geüpload 12 december 2019

Uitgevoerd december 2019

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nabij Montjuïc, Catalunya (España)

Es uno de los jardines especializados en cactus y plantas suculentas más importantes de Europa. Orientados al mar, al abrigo de la montaña de Montjuïc que los acoge, están situados en un mirador privilegiado y a escasos minutos del centro de la ciudad.
El espacio de Mossèn Costa i Llobera ofrece una espectacular vista panorámica sobre la franja litoral de la ciudad y el puerto.
Permite conocer las estrategias evolutivas de las plantas crasas, que han generado variedades especializadas en el bajo consumo hídrico.
Historia
Los jardines Costa i Llobera surgen como proyecto conjunto del arquitecto Joaquim Maria Casamor y del maestro de la escuela de jardinería, técnico y especialista en plantas crasas, Joan Pañella. Ya hacía unos años que se trabajaba ensayando la adaptación de estas especies en la ciudad. Cuando se consideró la opción de urbanizar la zona de Montjuïc donde hoy se ubican los jardines, ya se disponía de un fondo relevante de especies procedentes de Canarias, Andalucía y otros viveros de ciudades mediterráneas. También habían llegado algunas plantas procedentes de la colección Pallanca venidas desde Italia.
Los jardines de Mossèn Costa i Llobera se inauguraron el mes de marzo de 1970 pero, desde entonces, han pasado por un largo proceso de recuperación, remodelación y rehabilitación, durante el que se ha procedido a la consolidación estructural del espacio y a la replantación de una buena parte de las plantas que habían sido víctimas del frío hasta retornar este espacio a su esplendor original.
Los jardines ofrecen una colección única en el mundo: 3,16 hectáreas que son un viaje por algunas de las especies más exóticas del planeta, especies que podemos encontrar en zonas subdesérticas, desérticas y tropicales, pero también en zonas de alta montaña.
Biodiversidad
Destacan ejemplares de aloe (Aloe ferox) y dientes de cocodrilo (Aloe brevifolia) sudafricanos, Cylindropuntia rosea mexicanas, aizoáceas africanas, ejemplares de Xanthorrhoea australianos, Euphorbia resinifera de Marruecos, Cereus jamacaru brasileños, de tamaño grande, o los cactus barril, como los Ferocactus glaucescens del estado mexicano de Querétaro, entre otros.
Los jardines ofrecen una colección amplia de cactus del género Echinopsis, como los Echinopsis santiaguensis, que son oriundos de Sudamérica (Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Brasil, Uruguay y Paraguay). Crecen en terrenos arenosos y de gravas, y destacan por el tamaño y la belleza de sus flores. Pueden presentar una forma arbórea o de globo y tienen un tubo floral especialmente alto. También destacan los ejemplares del género Echinocactus. Son cactus mexicanos y del sur de los Estados Unidos, que poseen una especie de lana en la parte superior del cuerpo. Es en este punto donde nacen las flores, con una coloración muy llamativa que va del amarillo al rosa púrpura. Su nombre evoca etimológicamente a los erizos de mar (echi-nus).
Los Echinopsis no son el único cactus que adopta el nombre en relación con su forma. En los jardines también encontramos ejemplares de Astrophytum miryostigma, que deben el nombre a su forma estrellada, desde donde irradian flores amarillas de gran belleza.
Hay una representación extensa de los Ferocactus, conocidos popularmente como cactus de barril. Provienen de los desiertos de California y de la Baja California, Arizona, el sur de Nevada y México. Son cactus que adquieren la forma de una bota de vino en su etapa adulta.
Otro tipo de plantas presentes en los jardines son las Mammillaria. Se trata de uno de los géneros más extendidos, con más de 350 especies reconocidas. Son cactus que crecen en forma de tubérculos. En su interior almacenan el líquido necesario para sobrevivir. Estas plantas pueden tener forma cónica, cilíndrica, piramidal o redonda. Las Mammillaria se encuentran en México, en el sur de los Estados Unidos y en el Caribe.
Entre las suculentas más grandes del Mossèn Costa i Llobera encontramos ejemplares adultos de más de cinco metros de altura. Agrupados, llegan a generar un pequeño bosque. Se trata de unas plantas cactiformes del género Euphorbia. Podemos contemplar ejemplares de Euphorbia en zonas tropicales y subtropicales de África o Madagascar.
Más próximos geográficamente, pero no por ello menos exóticos, encontramos ejemplares de drago (Dracaena draco), de agave (Agave americana) o también de higos chumbos (Opuntia ficus-indica). Un drago del Mossèn Costa i Llobera procede de un jardín particular de un vecindario de Barcelona, que lo donó a la ciudad.
Los agaves son originarios de México y se han adaptado perfectamente al clima mediterráneo hasta integrarse como parte del paisaje de los márgenes.
Los higos chumbos crecen espontáneamente en todo el litoral mediterráneo, pero también podemos encontrarlos en México, Perú o Argentina, que, de hecho, son sus países de origen.
También podemos ver una amplia variedad de árboles propios del clima mediterráneo, como algarrobos (Ceratonia siliqua), olivos (Olea europaea) y arbustos, como ficus (Ficus sp), árboles botella (Brachychiton populneus), robles australianos (Grevillea robusta) y patas de vaca (Bauhinia grandiflora). Se pueden encontrar hasta 12 especies diferentes de palmeras, como la Phoenix dactylifera, la palmera datilera, de la familia de las arecacias y oriunda de Arabia y el Norte de África, o también hay ejemplares de Phoenix canariensis, Washingtonia filifera y Washingtonia robusta. Además, contienen la única especie de palmera autóctona de Europa, el palmito Chamaerops humilis.
Paisajismo y diseño
En 1987 un periodista del New York Times incluyó los jardines de Mossèn Costa i Llobera en el top ten de los diez mejores jardines del mundo. El artículo también referenciaba que se había sentido muy solo durante la visita hecha a esta exquisita colección de cactáceas y plantas suculentas. Y 1987 no había sido precisamente un buen año para esta singular colección de rarezas botánicas: durante el invierno de 1987 sufrieron una durísima helada, justo cuando se recuperaban de los efectos de otra severa helada del invierno de 1985. Unos obstáculos climáticos que supusieron una reducción significativa del número de especies. Cuando el espacio se abrió a principios de los setenta, incluía unas ochocientas especies diferentes. El invierno de 1985, durante cerca de una semana, la ciudad registró temperaturas de seis grados bajo cero de manera sostenida. La segunda helada, la de 1987, supuso un nuevo golpe, que fue mortal para muchas de las plantas y redujo la variedad en casi un 40 %. También causó la muerte repentina de muchas de las que habían sido repuestas después de la primera helada dos años antes. Incluso con este panorama, poco halagador, mereció la consideración de uno de los diez mejores jardines del planeta.
Jardines Miramar
Atesoran asimismo algunos árboles leñosos muy notables, algunos únicos o prácticamente únicos en muchos kilómetros a la redonda. Este es el caso de los dos braquiquitos rojos que se encuentran en las terrazas inferiores, donde apenas llegan los turistas, unos árboles australianos que en su tierra de origen son conocidos como 'Illawarra flame tree' (árboles de fuego Illawarra).
La especie, muy bien adaptada a nuestro clima, destaca por sus pequeñas flores (de entre dos y tres centímetros de diámetro) de forma acampanada y un estridente color rojo que cubren el árbol en primavera antes de que salgan las hojas.
Desde que fueron introducidos los primeros ejemplares a principios del siglo XX, los ombúes ocupan lugres importantes del arbolado de los espacios públicos barceloneses. He aquí un listado de algunos de los ejemplares más interesantes y un mapa para quien quiera acercarse a conocerlos:
Ombùes
Este peculiar paseo de ombúes centenarios forma parte de los jardines diseñados por Jean-Claude Nicolas Forestier para la Exposición Internacional de 1929. Se trata de los primeros ombúes plantados en Barcelona. Si se baja un nivel por las escaleras centrales se accede a una terraza en la que hay otra doble hilera de ombúes. Estos conservan mejor la forma natural de sus copas, probable y afortunadamente debido a la falta de mantenimiento de esta zona del jardín. El conjunto está incluido dentro del catálogo de árboles de interés local del Ayuntamiento de Barcelona.

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Resinifea de Euforbia

Manojo del resinifea de Euforbia del cactus en el parque del cactus de Montjuic en Barcelona en España
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La Puntaira

Figura realista de bronce de La puntaire (1972), de Josep Viladomat un homenaje a las mujeres que esperaban el retorno de los pescadores en la costa catalana.
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Ombues Miramar BarcelonaJardines de Miramar, Montjuic. Este peculiar paseo de ombúes centenarios forma parte de los jardines diseñados por Jean-Claude Nicolas Forestier para la Exposición Internacional de 1929. Se trata de los primeros ombúes plantados en Barcelona. Si se baja un nivel por las escaleras centrales se accede a una terraza en la que hay otra doble hilera de ombúes. Estos conservan mejor la forma natural de sus copas, probable y afortunadamente debido a la falta de mantenimiento de esta zona del jardín. El conjunto está incluido dentro del catálogo de árboles de interés local del Ayuntamiento de Barcelona.
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