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Geüpload 30 juli 2018

Uitgevoerd juli 2018

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28,29 km

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nabij Valdejeña, Castilla y León (España)

Salimos de Valdegeña a las 8, tomando el camino de La Rasa, que sale (y se pierde a menudo) por el depósito del agua hasta llegar a la pista de los aerogeneradores (es la referencia visual que no hay que perder).

Desde allí enfilamos hacia Suellacabras, por las pistas que trascurren en la falda del monte Matute y de las estribaciones de la Sierra del Almuerzo. En el camino nos sorprendió una víbora grande (1 m o algo más), aparcada y contemplándonos con miedo, que se metió en el ribazo poco a poco.

Tras un rato por la carretera, llegamos al pueblo (merendero con manantial, huertos, prado con césped e iglesia), pero no nos detuvimos salvo para coger agua en la fuente, porque queríamos visitar la ermita de San Caprasio.

La pequeña iglesia era románica (del XIII), fue reconstruida en el XVII con los materiales de la época y rehabilitada en el XXI, con más o menos acierto. Del Santo hay que decir poco, era un abad protector de caballeros y enemigo de dragones. La leyenda puede leerse en:

https://guiadesoria.es/patrimonio/leyendas-de-soria/2037-la-ermita-de-san-caprasio.html

Bajo la ermita, el puente sobre el río Alhama y el primer molino, de la media docena que hay en el recorrido. Están muy mal conservados, pero el visitante curioso distinguirá los elementos fundamentales entre las zarzas: caz, embalse del agua, piedras, cauces para la salida del agua, etc. Hay carteles que explican mucho del oficio y de los parajes.

Abajo, en "Ver más", hay un enlace al término Río Alhama en Wikipedia, para quien quiera saber más de este río que pasa por tres provincias antes de desembocar en el Ebro.

El sendero es una pista hasta el cruce el camino de Pobar, pero luego se va estrechando, aunque todavía es practicable entre las encinas. Cada poco, un arroyo, que acostumbra a estar seco en esta época, pero el año ha venido cargado de lluvias y en todo el trayecto canta el río y sus afluentes.

Nos detuvimos un momento en la pequeña iglesia arruinada de la Virgen del Monasterio, en un promontorio sobre el río, que dibuja allí un bonito meandro y es digno de ver desde las alturas. Luego el camino continua hasta el pueblo, pasando por un castro fantasma, que llaman Los Castellares.

Algo más tarde llegamos a Magaña, donde nos dieron la bienvenida la iglesia y el imponente castillo, y la gente del bar de la plaza donde dimos cuenta de un buen almuerzo con huevos y chorizo.

Salimos del pueblo por los huertos, el puente sobre el río y el camino de la dehesa, que es bien empinado y, tras cuatro km y 300 de desnivel nos llevó a los altos de la dehesa, donde hay una fuentecilla al lado del refugio de cazadores.

Después, todo bajada, lo que se agradece después de la cuesta y de los casi 30 grados de temperatura ambiente. Nos paramos un pco en la Piedra de los Obispos y luego, por el camino de Trévago, llegamos a Valdegeña tras siete horas de camino.

En Valdegeña, directamente a la Escuela (es el bar, que antes era colegio de los niños), a reponer líquidos.

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La ermita (emigmática, que diría algún listillo) de San Caprasio Abad. Es curiosa y, ahora que está rehabilitada, un encanto. De emigmática y de mágica no tiene nada. Se trata de una de los millones de ermitas, con sus leyendas y anécdotas, que hay a las afueras de los pueblos españoles. Pero no me resito a contar la mejor: dicen que hay una piedra, para quien la busque y la encuentre, que en poniendo el pie sobre ella tien el don de "facilitar" a los solteros pareja, pero si el inocente que lo hace la encuentra, el santo no admite reclamaciones (magistral, ¿verdad?).
Molinos habría más, en todo el cauce del río, pero estos desde Suellacabras a Magaña son los más sugerentes. Digo sugerentes porque hay que imaginar mucho, ya que la ruina es grande.
El lugar donde se asienta este "monasterio", hoy desaparecido, es un espectáculo: un promontorio sobre la curva del río, que fluye por una garganta labrada tras erosionarla por milenios.
El pueblo va apareciendo al caminante como un espejismo en el calor del centro del día. Un castillo de forma perfecta, como el que dibujan los cuentos, y el casar que se tiende en la falda de la montaña. Abajo el río. Vamo, como debe ser.
Al acercarse a Valdegeña se puede visitar la Fuente Vieja, que este año tiene agua porque mana por el sobradero. Hay un lavadero y un regato que se dirige al río Tajones.

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